EL PREGON DE SERRANO
Hace poco cayó en mis manos un manuscrito inédito de mi amigo virtual GARCIA SERRANO, lo cuelgo en mi blog para que lo léais y
de camino le devuelvo el favor.
EL PREGON DE SERRANO
Excelentísimo señor alcalde, señor concejal-delegado, hermanos mayores, presidentes, autoridades civiles, religiosas, cívicas y festivas, hermanos en todo, querido público, amigos todos:
Hace ya unos años que me encargaron este pregón. Mis compromisos cívico-sociales y familiares no me han permitido hasta hoy cumplir con tan grande responsabilidad, y a ello me dispongo con las alforjas repletas de orgullo, con la voz quebrada, el alma a rebosar de sentimientos, y las gambas ya rebozadas para la feria.
Llegado el día, mi madre descolgaba un par de perchas de mi ropero. Una con la túnica blanca de nazareno, la otra con los primeros rayos de sol que iluminaban mi habitación. Chinta chinta chinta chinta chí, tatatachín. Yo cantaba, silbaba y bailaba Campanilleros, mientras mi madre intentaba reprimir aquel fulgor semanasantero:
- Si los nazarenos no bailan, mi amor.
La tarde se vestía de cruces e incienso, y mi camino hacia la caseta se hacía interminable por el ansia del comienzo. No hay nada como la quimera de una tarde de reyes, cuando los ojos de los niños te dicen con amor:
- No me tires más caramelitos, Gaspar, tírame una bicicleta o una Nintendo,
o un Quarck...
Mientras a ti, rey por un día, te entra un escalofrío, ya no tanto por la codiciosa demanda del infante, sino por la manera en que lo fizo, con los ojos ...sin abrir la boca...y se te vienen a la cabeza todos los niños-fantasmas que aparecen al final de los pasillos en las películas de miedo, y buscas una bicicleta por dónde sea para atajar la posible ira del niño de los coj....y un año más se cumple el rito, y las casetas se visten de farolillos verdes, amarillos y ...ROJOS. Y aquí nos paramos hasta que cambie. Y ahora ya está amarillo, rojo y ...VERDE...pues seguimos con el pregón. Que les decía que iba por la Barbacana, lo que no recuerdo era si con cirio o con la careta y los papelillos, eso sí, con la emoción como timón y deseando que no acabara aquella mágica noche de Navidad, porque no hay nada como la Feria. Si te gustan las sevillanas, el jaleo y te gusta tó, como a mí, vente a Carmona a vivir la madrugá, cuando el azahar revienta, como tus pies cansados de esperar. Y voy y vengo y vengo y voy por una caminito de albero...bueno de adoquines...bueno ¿qué es esto?...la papilla de Pepe, la echó después de comerse los churros en los Hermanos Pernia. Pernía, como tengo yo la razón desde que empecé este pregón. Nunca pensé que iba a ser tan difícil hacer cuatro en uno, porque sólo he querido ahorrar, cuatro por el precio de uno: Semana Santa, Carnaval, Feria y el los Reyes Magos. He querido ahorrarle dinero al Consistorio, que es el dinero de todos, utilizando una sola instalación y un solo día. Yo quería, pero no me ha salido, que vosotros, el paciente público de pregones, os pusieseis la chaqueta una sola vez, y que tuvieseis una sola comida, y que sólo tuvieseis que contestar una vez: H”astao mú bien, después de la consabida pregunta de rigor tras cada discurso:¿que te ha parecio...?
Yo sólo pretendía que durmierais fuera de casa ( las dos horas del pregón) una sola vez y no los quince pregones que rebozan y rebosan nuestro calendario. Viva...viva...VIVA TÓ.
HE DICHO,( pero, ¿qué es lo que he dicho?)
de camino le devuelvo el favor.
EL PREGON DE SERRANO
Excelentísimo señor alcalde, señor concejal-delegado, hermanos mayores, presidentes, autoridades civiles, religiosas, cívicas y festivas, hermanos en todo, querido público, amigos todos:
Hace ya unos años que me encargaron este pregón. Mis compromisos cívico-sociales y familiares no me han permitido hasta hoy cumplir con tan grande responsabilidad, y a ello me dispongo con las alforjas repletas de orgullo, con la voz quebrada, el alma a rebosar de sentimientos, y las gambas ya rebozadas para la feria.
Llegado el día, mi madre descolgaba un par de perchas de mi ropero. Una con la túnica blanca de nazareno, la otra con los primeros rayos de sol que iluminaban mi habitación. Chinta chinta chinta chinta chí, tatatachín. Yo cantaba, silbaba y bailaba Campanilleros, mientras mi madre intentaba reprimir aquel fulgor semanasantero:
- Si los nazarenos no bailan, mi amor.
La tarde se vestía de cruces e incienso, y mi camino hacia la caseta se hacía interminable por el ansia del comienzo. No hay nada como la quimera de una tarde de reyes, cuando los ojos de los niños te dicen con amor:
- No me tires más caramelitos, Gaspar, tírame una bicicleta o una Nintendo,
o un Quarck...
Mientras a ti, rey por un día, te entra un escalofrío, ya no tanto por la codiciosa demanda del infante, sino por la manera en que lo fizo, con los ojos ...sin abrir la boca...y se te vienen a la cabeza todos los niños-fantasmas que aparecen al final de los pasillos en las películas de miedo, y buscas una bicicleta por dónde sea para atajar la posible ira del niño de los coj....y un año más se cumple el rito, y las casetas se visten de farolillos verdes, amarillos y ...ROJOS. Y aquí nos paramos hasta que cambie. Y ahora ya está amarillo, rojo y ...VERDE...pues seguimos con el pregón. Que les decía que iba por la Barbacana, lo que no recuerdo era si con cirio o con la careta y los papelillos, eso sí, con la emoción como timón y deseando que no acabara aquella mágica noche de Navidad, porque no hay nada como la Feria. Si te gustan las sevillanas, el jaleo y te gusta tó, como a mí, vente a Carmona a vivir la madrugá, cuando el azahar revienta, como tus pies cansados de esperar. Y voy y vengo y vengo y voy por una caminito de albero...bueno de adoquines...bueno ¿qué es esto?...la papilla de Pepe, la echó después de comerse los churros en los Hermanos Pernia. Pernía, como tengo yo la razón desde que empecé este pregón. Nunca pensé que iba a ser tan difícil hacer cuatro en uno, porque sólo he querido ahorrar, cuatro por el precio de uno: Semana Santa, Carnaval, Feria y el los Reyes Magos. He querido ahorrarle dinero al Consistorio, que es el dinero de todos, utilizando una sola instalación y un solo día. Yo quería, pero no me ha salido, que vosotros, el paciente público de pregones, os pusieseis la chaqueta una sola vez, y que tuvieseis una sola comida, y que sólo tuvieseis que contestar una vez: H”astao mú bien, después de la consabida pregunta de rigor tras cada discurso:¿que te ha parecio...?
Yo sólo pretendía que durmierais fuera de casa ( las dos horas del pregón) una sola vez y no los quince pregones que rebozan y rebosan nuestro calendario. Viva...viva...VIVA TÓ.
HE DICHO,( pero, ¿qué es lo que he dicho?)





